Cómo acudir al Sacramento de la Reconciliación

Michelangelo-pietaPídele ayuda a la Santísima Virgen y acércate con confianza al confesionario. El sacerdote te comprenderá y te ayudará, aunque no sepas bien cómo confesarte o te dé cierto reparo.

Se comienza haciendo la señal de la Cruz. También puedes añadir una frase, como ésta del Evangelio “Señor, tu sabes todo, tu sabes que te quiero”.

Puedes empezar diciendo el tiempo que hace que no acudes a confesarte: “Hace tanto tiempo (una semana, dos semanas, tres meses, cinco años, desde la Comunión…) que no me confieso; y me acuso de estos pecados”. Y vas diciendo los pecados que has cometido, desde tu última confesión, de manera clara, sencilla y breve. Es conveniente empezar por el que más te cueste decir, o te dé más vergüenza, estás ante la Misericordia de Dios, por tanto no tiene sentido callar ningún pecado, se trata de mostrarlo todo para que la gracia de Dios pueda actuar plenamente. Si tienes dudas sobre alguna cosa que no sabes si es o no pecado, dilo con confianza al sacerdote, él está para ayudarte.

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Escucha bien los consejos y la penitencia que te indique el confesor: una oración, un pequeño sacrificio u obra de misericordia… Antes de la absolución, puedes manifestar tu contrición diciendo, por ejemplo “Jesús, Hijo de Dios, apiádate de mi que soy un/a pecador/a”

En la absolución del sacerdote las palabras esenciales son “Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo” mientras respondes “Amén”.

Terminada la confesión, agradece al Señor su misericordia y cumple, cuando te sea posible, la penitencia. Procura también recordar y poner en práctica los consejos recibidos.